Artesanías en Itagüí. Transmisión de identidad y de saberes en comunidad

El espíritu aventurero de Luis Muñoz Fonseca lo llevó a recorrer los pueblos costeros del Pacífico y del Caribe colombiano hace unos 15 años atrás y gracias a los hilos, alambres y piedras que cargaba en su mochila, se ganó la vida con sus creaciones de Macramé, pues le permitían elaborar objetos hermosos y de venta rápida.

Viviendo en la playa, Luis se encontró con otros caminantes, quienes como él creaban objetos hechos a mano, elaborados con recursos naturales como materia prima y con técnicas ancestrales que les otorgaban un sentido especial, pues hablaban de sus culturas y de sus pueblos.

En comunidad Luis enriqueció su Macramé, una técnica de creación de tejidos con nudos de hilos encerados, que se remonta a la época de los persas y los asirios, mediante la cual se diseñan accesorios para el hogar, acabados de prendas de ropa y bisutería como collares y pulseras.

“los caminantes me transmitían su conocimiento sobre el tejido, me enseñaron nuevos nudos y yo les enseñé los nudos que sabía hacer. Y a medida que conocía generaba mis  propios diseños y se creaba comunidad”, nos cuenta Luis.

Ser “Un Caminante” le permitió a Luis conocer otras culturas, enriquecerse de costumbres y formas de pensar distintas, perfeccionar sus artesanías, y darse cuenta de la importancia del artesano y de sus creaciones.

“En mi caminar me di cuenta de que las artesanías no sólo tienen un sentido económico, pues son una forma de conocer y comprender a los otros, entrar en comunión con la vida misma y con Dios»

Al llegar al municipio de Itagüí, Luis decidió deponer su estilo de vida itinerante, no para dejar las artesanías, sino para crear un sector organizado, que les permitiera a los artesanos tener mejores vitrinas de venta, mejorar sus ingresos y encontrar espacios de aprendizaje para mejorar su labor.

Así nace la “Corporación para el Desarrollo Artesanal y Artístico” CORPRA; cuya misión fue rescatar el valor del artesano y lo artesanal en Itagüí. También, se inició con la “Casa Taller de Artesanos” en el barrio Villa Paula, para formar a los artesanos en nuevas técnicas y proyectarlos como maestros de su arte; además se crearon las Ferias Artesanales.

“la corporación no se consolidó en la parte organizativa, tuvo que ver mucho la administración municipal, pues en ese momento existían otras organizaciones para el manejo de lo artesanal, que fueron creadas para explotar el parque principal como fuente de ingreso y no como desarrollo del sector”

Sin el apoyo gubernamental, antes de la coyuntura muchos artesanos de Itagüí ya vendían sus creaciones en los espacios públicos de la ciudad de Medellín, pues los proyectos emprendidos nos funcionaron. Ahora, en época de pandemia, es uno de los sectores más golpeados, pues la venta de productos en el espacio público está prohibida y hacerlo a través de las nuevas tecnologías es una tarea difícil, no sólo porque no tienen los recursos, sino porque no tienen la capacitación.

“La idea es pensar las artesanías como un proyecto más empresarial, pero se necesita trabajar en comunidad, con solidaridad y sin egoísmo”, finaliza Muñoz.

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